Sé que te genera inquietud la cicatriz de la mastopexia. Casi todas mis pacientes me lo preguntan en algún momento, porque al final no solo están pensando en el resultado del busto, también están pensando en tu piel, en cómo se va a ver y en cómo se van a sentir con el tiempo.
Ahora, lo importante: la cicatriz no debería ser tu mayor preocupación. ¿Por qué? Porque la planeamos con intención, la ubicamos de forma estratégica y, con buenos cuidados y seguimiento, lo más habitual es que se vuelva cada vez más discreta. La meta no es no tener cicatriz (eso no existe en una cirugía), sino que tengas una cicatriz bien hecha, bien cuidada y bien acompañada.
La cicatriz depende de cuánto levantamiento necesitas y de la técnica que usemos en tu caso. Dicho de forma simple: mientras más caída hay que corregir, más soporte debemos crear, y eso influye en el tipo de cicatriz.
Agendar tu cita de valoración es el primer paso para evaluar tu caso y encontrar una alternativa en cirugía plástica
Es una cicatriz que queda justo en el borde de la areola. Suele indicarse cuando el grado de caída es leve y el ajuste principal se hace alrededor de esa zona. Al estar en el cambio natural de color entre areola y piel, tiende a camuflarse bien.
Además de la periareolar, se suma una línea vertical que baja desde la areola hacia el pliegue del seno. Se usa cuando necesitamos un levantamiento mayor y mejor definición de forma. Es una técnica muy común porque permite dar buen contorno sin una cicatriz extensa en el pliegue.
Incluye la periareolar, la vertical y una línea adicional en el pliegue debajo del seno. Se reserva para casos donde hay mayor caída, exceso de piel o necesidad de remodelación más amplia. Aunque suena “más”, muchas veces es la opción que mejor permite un resultado armónico y estable.
En general, las cicatrices quedan en zonas pensadas para que se disimulen con el sostén, el bikini y el pliegue natural del seno. La parte alrededor de la areola suele camuflarse por el cambio de color, la vertical queda en el centro del seno y, si existe la línea del pliegue, queda justo donde el seno se apoya sobre el tórax.
Lee también: Mastopexia: Vuelve a sentir tu busto firme
La cicatriz no llega a su forma definitiva en pocas semanas. Es un proceso vivo: tu piel va sanando, reorganizando colágeno y madurando con el tiempo. Por eso, a veces lo que ves al inicio no se parece en nada a cómo se verá meses después.
Te dejo una guía realista para que sepas qué es normal y qué puedes esperar.
En esta etapa la cicatriz es reciente. Puedes ver líneas más marcadas, pequeñas costras y cambios de color. Es normal que el área esté sensible y que todavía haya inflamación. Aquí lo más importante es seguir las indicaciones, no manipular la zona y asistir a tus controles.
Este es el periodo en el que muchas se asustan… y justo por eso me gusta explicarlo desde el inicio. La cicatriz puede verse más roja, más notoria o incluso sentirse un poco más firme. Es parte de la fase activa de cicatrización. No significa que se vaya a quedar así: significa que tu cuerpo está trabajando.
Aquí la cicatriz suele empezar a “calmarse”. En muchas pacientes el color baja, la textura se suaviza y se ve más plana. Todavía puede haber momentos en los que notes cambios, pero ya se empieza a ver una evolución clara hacia un aspecto más discreto.
En este rango la cicatriz madura de verdad. Lo habitual es que se aclare más, se aplaste y se vea más integrada con tu piel. En algunas mujeres puede tomar un poco más (depende de tu piel, genética, hábitos y constancia con cuidados), pero en general, este es el momento donde más se nota la mejora.
La cicatriz existe, pero no se roba el resultado: hazte una mastopexia sin miedo.
La cicatriz de tu mastopexia depende de tu cirugía, sí, pero también depende mucho de cómo la cuidas. Y aquí prefiero que tengas una lista corta y útil, sin complicarte:
En la siguiente galería de casos de antes y después se pueden observar los lugares donde quedan las cicatrices. Con el tiempo, suelen volverse mucho más discretas y, si lo necesitas, también existen tratamientos complementarios para ayudar a que se noten menos.













Visita el blog: Mastopexia con implantes: Antes y después de pacientes reales
De verdad: no dejes que el miedo a la cicatriz sea lo que te frene. La cicatriz es parte del proceso, no el final de la historia. Con una técnica adecuada, buena ubicación, cuidados claros y seguimiento, lo esperable es que con el tiempo se vuelva mucho más sutil.
Si estás pensando en hacerte una mastopexia en Medellín, Colombia, me encantará acompañarte. Agenda tu valoración presencial o virtual para que hablemos de tu caso, de lo que quieres lograr y, por supuesto, para resolver todas tus dudas sobre las cicatrices con calma y con claridad.
Escríbeme
Cirujana Plástica
¿Tienes dudas o preguntas?
¡Escríbeme ahora!
¡Escríbenos!