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¿Te has planteado alguna vez realizarte una cirugía plástica? Si la respuesta es sí, seguramente también te has preguntado: ¿es realmente segura? Esta es una de las preguntas más frecuentes en mi consulta, y la razón por la que decidí escribir esta guía.
La cirugía plástica segura no es un lujo, es una necesidad. En los últimos años, hemos visto un aumento considerable en los procedimientos estéticos tanto en Colombia como en el resto de Latinoamérica. Las redes sociales, el acceso a la información y los avances tecnológicos han despertado el interés de miles de personas que buscan mejorar su apariencia. Sin embargo, junto con este crecimiento también ha surgido un problema: la normalización de prácticas riesgosas y la falta de información confiable.
Soy la Dra. Daniela Correa, médica cirujana con especialización en Cirugía Plástica y Estética. Desde mi experiencia en el quirófano y en la consulta diaria, puedo decirte con total claridad que la seguridad debe ser siempre la prioridad al momento de considerar cualquier intervención estética. Y por eso hoy quiero compartir contigo todo lo que necesitas saber para tomar una decisión informada, consciente y responsable.
Este blog no es un artículo genérico ni una recopilación de consejos superficiales. Es una guía basada en conocimiento médico, experiencia clínica y compromiso ético. Aquí vamos a hablar de los aspectos fundamentales que garantizan una cirugía plástica segura: desde cómo elegir al profesional correcto, hasta los cuidados postoperatorios que pueden marcar la diferencia en tu recuperación.
Te invito a seguir leyendo y descubrir cómo puedes transformar tu cuerpo y tu bienestar sin poner en riesgo tu salud. Porque cuando se trata de tu vida, no se trata solo de estética. Se trata de hacer las cosas bien, con respaldo, con criterio y con responsabilidad.
Agendar tu Cita de Valoración es el primer paso para evaluar tu caso y encontrar una alternativa en Cirugía Plástica
Si estás considerando una cirugía plástica, déjame decirte que la decisión más importante que tomarás no es el tipo de procedimiento, sino el profesional que lo realizará. Escoger al cirujano correcto es el primer paso para garantizar una cirugía plástica segura y con buenos resultados.
En Colombia, cualquier médico general puede ofrecer procedimientos estéticos si no hay una regulación estricta que lo impida. Por eso, como paciente, debes ser muy cuidadoso. Tu cirujano plástico debe estar certificado como especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, y contar con el título de médico cirujano avalado por el Ministerio de Salud.
Te recomiendo verificar sus credenciales directamente en las plataformas oficiales como el Ministerio de Salud de Colombia y la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP). Esta última reúne a los cirujanos plásticos oficialmente reconocidos en el país. Si tu médico no figura allí, es una señal de alerta.
Una cirugía plástica segura no depende solo de tener habilidad con el bisturí. Requiere años de formación específica, entrenamiento técnico en procedimientos quirúrgicos complejos y la capacidad de actuar ante cualquier eventualidad. Un profesional verdaderamente calificado sabe cómo reducir riesgos y prevenir complicaciones, algo que un médico no especializado simplemente no está preparado para enfrentar.
He atendido pacientes que llegan a mi consulta buscando ayuda tras haberse realizado procedimientos con personas no autorizadas: médicos de otras especialidades, personal sin licencia o centros de estética sin respaldo clínico. Este tipo de decisiones pueden poner tu vida en riesgo. Como bien advierte el Dr. Bayter-Marín (2017), “en muchos países, la falta de regulación permite que personal no médico realice procedimientos como la liposucción, lo que ha provocado una crisis de salud pública”.
No pongas tu salud en manos equivocadas por desconocimiento o por un precio atractivo. Una cirugía plástica con respaldo médico no es un gasto, es una inversión en tu seguridad y bienestar.
No todos los cirujanos plásticos se especializan en lo mismo. Algunos tienen mayor experticia en rinoplastias, otros en lipoescultura, otros en cirugía mamaria. Pregunta siempre cuántos procedimientos similares ha realizado y si puedes ver casos anteriores (antes y después). Esto te dará mayor confianza y seguridad sobre los resultados que puedes esperar.
Verifica que tu cirujano esté certificado por las entidades oficiales de salud de tu país. Esta es la base de todo. Desde ahí comienza el camino hacia una cirugía plástica segura, responsable y con resultados positivos.
Tan importante como elegir un buen cirujano, es asegurarte de que el procedimiento se realice en un centro quirúrgico certificado y seguro. Muchas personas desconocen que el lugar donde se lleva a cabo la intervención tiene un impacto directo en los riesgos, el manejo de emergencias y, en última instancia, en la vida misma.
Un espacio adecuado para realizar una cirugía plástica segura debe contar con:
Esto no se trata solo de tener una camilla y luces en un espacio bonito. Es fundamental que el lugar esté completamente preparado para responder ante cualquier imprevisto médico, desde un sangrado inesperado hasta una reacción anestésica.
Lamentablemente, en mi experiencia he conocido casos de pacientes operados en sitios sin licencia, conocidos como “clínicas de garaje”. Estos lugares operan fuera del marco legal, sin condiciones mínimas de seguridad. A veces funcionan en apartamentos, salones de estética o espacios improvisados.
Como bien menciona Bayter-Marín (2017), “la falta de reglamentación ha permitido que muchos procedimientos se realicen en lugares inadecuados, lo que pone en peligro la vida de los pacientes y afecta gravemente la imagen de la cirugía plástica como especialidad médica”. La seguridad debe ser un compromiso desde el lugar en que te acuestes en la camilla hasta el equipo que te recibe al salir del quirófano.
Aunque todo esté planeado al detalle, cualquier cirugía puede presentar complicaciones. Lo que marca la diferencia entre una experiencia segura y una tragedia es la capacidad del centro quirúrgico para actuar a tiempo. En una clínica certificada, hay protocolos establecidos, acceso a medicamentos y personal entrenado para responder con rapidez.
Nunca aceptes una cirugía en un lugar que no pueda demostrar con documentos su autorización y cumplimiento de normas de habilitación. Recuerda: la prevención salva vidas.
Elige una clínica o centro quirúrgico avalado por las autoridades de salud. No te dejes llevar solo por la estética del lugar. Verifica que tenga las licencias correspondientes y asegúrate de que cuenta con los recursos para cuidarte como mereces.
Antes de cualquier procedimiento quirúrgico, por más sencillo que parezca, es fundamental realizar una valoración médica completa. Este paso, que muchas veces se subestima o se pasa por alto, es uno de los pilares de una cirugía plástica segura.
La consulta prequirúrgica no es una formalidad. Es el momento en el que como médica evalúo de forma integral si puedes someterte al procedimiento que deseas. Cada cuerpo es distinto, cada paciente tiene una historia, unas condiciones médicas y unas expectativas diferentes. Y todo eso debe ser analizado cuidadosamente antes de entrar al quirófano.
Durante esta valoración, reviso tu estado general de salud, antecedentes clínicos, uso de medicamentos, alergias, y solicito los exámenes necesarios para garantizar que tu organismo está en condiciones óptimas para una intervención. No podemos hablar de cirugía plástica segura si no conocemos en profundidad a la persona que vamos a operar.
Uno de los errores más graves que se cometen en procedimientos estéticos es operar sin conocer la historia clínica del paciente. Esto no solo es irresponsable, es potencialmente peligroso. Por ejemplo, pacientes con antecedentes de trombosis venosa profunda, trastornos de coagulación o enfermedades autoinmunes pueden tener un riesgo mucho mayor de complicaciones graves.
Como lo explica Bayter-Marín (2017), “la elección del paciente es la columna vertebral para evitar riesgos y complicaciones. Algunos pacientes, por su índice de masa corporal o condiciones médicas, pueden no ser candidatos adecuados para una cirugía plástica”. Por eso insisto tanto en la consulta previa completa y honesta.
No todos los pacientes son aptos para todos los procedimientos. Mi responsabilidad como cirujana plástica es decirte cuándo sí y, también, cuándo no. Evaluar factores como tu salud cardiovascular, estado nutricional, uso de sustancias, o incluso si has viajado recientemente en avión, me permite anticipar riesgos y tomar decisiones responsables contigo.
Para mí, una consulta prequirúrgica no es una charla unidireccional. Es un espacio de diálogo. Yo te explico los beneficios, los riesgos, las alternativas, y tú me cuentas tus expectativas, tus dudas y tus temores. Juntos tomamos decisiones basadas en el bienestar, no en la prisa o en presiones externas.
Nunca pases por alto la valoración prequirúrgica. Es el momento más valioso para tu seguridad, tu tranquilidad y el éxito de tu cirugía. Operarse sin una buena valoración es como construir una casa sin revisar los planos.
Infórmate, elige con responsabilidad y confía tu bienestar a manos expertas.
Muchas veces, los pacientes creen que el trabajo termina cuando salen del quirófano. Pero nada más lejos de la realidad. La recuperación es la otra mitad de una cirugía plástica segura, y depende en gran medida del compromiso del paciente con las recomendaciones médicas.
Tema | Descripción |
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Seguir al pie de la letra las indicaciones postoperatorias | Una buena cirugía puede verse afectada por un mal postoperatorio. El resultado final no solo depende del quirófano, sino de tu compromiso con los cuidados posteriores. Cumplir las indicaciones es parte del tratamiento y previene complicaciones. |
Medicación, movimiento, descanso y controles: todo importa |
Durante el postoperatorio es esencial: • Tomar los medicamentos formulados. • Caminar con suavidad desde el primer día. • Dormir semisentado, si es indicado. • Usar fajas quirúrgicas de forma constante. • Mantener una alimentación balanceada. • Asistir a todos los controles postoperatorios. |
La detección temprana de complicaciones es vital | Estar alerta a fiebre, dolor intenso, dificultad para respirar o enrojecimiento fuera de lo normal puede evitar complicaciones graves. Como lo menciona Bayter-Marín (2017), el 55% de los fallecimientos por complicaciones se dan en las primeras 24 horas, lo cual resalta la importancia del acompañamiento postoperatorio adecuado. |
Sigue todas las indicaciones de tu cirujano en el postoperatorio. No te automediques, no improvises, y no te saltes controles. El éxito de tu cirugía depende tanto de tu disciplina como de nuestro trabajo en sala de cirugía.
Una cirugía plástica segura no solo depende del quirófano o del equipo médico. También hay aspectos emocionales, económicos y de comunicación que juegan un papel fundamental en el proceso. Ignorar estos factores puede generar frustraciones, riesgos innecesarios o expectativas fuera de lugar.
Tema | Descripción |
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Expectativas realistas: transforma tu cuerpo, no tu vida emocional |
Uno de los temas que siempre abordo en consulta es lo que el paciente espera lograr con la cirugía. Es importante que entiendas que la cirugía puede mejorar tu apariencia, autoestima y calidad de vida, pero no resolverá problemas emocionales profundos, conflictos de pareja o situaciones personales. Una buena pregunta que puedes hacerte es: ¿Lo estoy haciendo por mí o por agradar a alguien más? Cuando tomas la decisión desde el amor propio y con metas claras, los resultados son más satisfactorios y sostenibles. |
Conciencia sobre los costos: cirugía segura ≠ cirugía barata |
Una cirugía plástica segura tiene un costo asociado, y es importante que lo comprendas desde el inicio. Estás pagando por mucho más que el procedimiento en sí: estás invirtiendo en un equipo calificado, en instalaciones certificadas, en materiales de calidad y, sobre todo, en tu salud. Los precios excesivamente bajos suelen ocultar recortes en áreas fundamentales como anestesia, protocolos, esterilización o personal capacitado. Como médica, siempre te diré: nunca pongas tu cuerpo en manos de quien prioriza el costo sobre tu seguridad. |
Aceptación y comprensión de los riesgos inherentes |
Toda cirugía, por más pequeña que sea, conlleva riesgos. Infecciones, sangrado, reacciones adversas o complicaciones inesperadas son posibles. Lo importante es que estés bien informado/a, firmes un consentimiento con conocimiento real de lo que implica el procedimiento, y que confíes en un equipo preparado para actuar ante cualquier eventualidad. Tal como lo explica Bayter-Marín (2017), “es urgente inculcar a las nuevas generaciones de cirujanos plásticos que, en cualquier acto quirúrgico, menos, es más. Ser cautos y conservadores reduce complicaciones y mejora los resultados”. La clave está en no minimizar los riesgos, sino asumirlos con responsabilidad. |
Comunicación médico-paciente: la base de todo | Para mí, la relación médico-paciente es una alianza. Necesito saber quién eres, cómo está tu salud, qué esperas, qué temes. Y tú necesitas sentirte en confianza para preguntar, expresar dudas y compartir información relevante, incluso si crees que es “poco importante”. |
Una cirugía plástica segura comienza con una conversación honesta. No se trata solo de firmar un consentimiento, sino de construir juntos una experiencia basada en la verdad, el respeto y el compromiso mutuo.
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Una cirugía plástica segura no depende únicamente del cirujano, sino del trabajo coordinado de todo un equipo médico. Detrás de cada procedimiento exitoso hay una preparación quirúrgica milimétrica, protocolos rigurosos y un equipo altamente capacitado.
En mi práctica profesional, trabajo junto a un equipo interdisciplinario que incluye anestesiólogo, instrumentadora quirúrgica, enfermera circulante y, por supuesto, asistentes capacitados. Cada uno cumple una función específica y vital en el desarrollo de la cirugía.
Tener un anestesiólogo presente, desde la evaluación preanestésica hasta el monitoreo en tiempo real durante la operación, es un estándar que jamás debe omitirse. Este profesional no solo administra la anestesia; también está preparado para actuar ante cualquier complicación médica inmediata.
Antes de la cirugía, el anestesiólogo realiza una valoración completa. Evalúa tu salud respiratoria, cardiovascular, antecedentes quirúrgicos y cualquier factor que pueda influir en tu respuesta a la anestesia. Esto es clave para prevenir riesgos y ajustar el manejo intraoperatorio a tus necesidades específicas.
Como bien señala Bayter-Marín (2017), “el anestesiólogo debe ser consciente de la importancia de seleccionar al paciente indicado y estratificar el riesgo para decidir si es necesaria la profilaxis frente a la enfermedad tromboembólica”. Este tipo de prevención, basada en evidencia médica, es lo que hace la diferencia entre una cirugía improvisada y una cirugía realmente segura.
En cada procedimiento implementamos protocolos internacionales que incluyen:
No se trata solo de operar bien. Se trata de operar con responsabilidad, siguiendo protocolos diseñados para salvar vidas.
Antes de cada cirugía, realizamos una planificación completa: definimos el tiempo estimado de duración, el tipo de anestesia, los materiales e insumos necesarios, las posibles complicaciones y las estrategias para abordarlas. Nada se deja al azar. Cada detalle está previsto para garantizar tu bienestar.
La cirugía plástica segura no es el resultado de una sola buena decisión, sino de una cadena de pasos bien ejecutados, desde el primer contacto hasta el último punto de sutura.
Elegir al profesional adecuado es, sin duda, la decisión más importante cuando se trata de tu salud y bienestar. A lo largo de este blog hemos hablado de lo que implica una cirugía plástica segura, y ahora quiero contarte por qué mi equipo y yo estamos comprometidos con este propósito desde el primer contacto hasta tu recuperación total.
Soy médica cirujana con especialización formal en Cirugía Plástica y Estética, formación que he realizado con profunda responsabilidad y bajo la regulación de las entidades oficiales de salud en Colombia. Esta especialidad no solo requiere años de estudio, sino también práctica clínica controlada, ética y basada en evidencia científica.
Para mí, la actualización constante es parte de mi compromiso con cada paciente. Por eso participo activamente en congresos y encuentros científicos que promueven la seguridad como eje central de la cirugía plástica.
Durante años he tenido el privilegio de acompañar a hombres y mujeres en sus procesos de transformación, tanto estética como funcional. Cada procedimiento que realizo —ya sea una liposucción, una cirugía mamaria, una rinoplastia o una reconstrucción— está respaldado por planificación personalizada y una filosofía basada en la prudencia y la seguridad.
Los resultados exitosos no son solo aquellos que se ven bien, sino aquellos que se logran sin comprometer tu salud. Por eso, en cada caso, priorizo tu bienestar por encima de cualquier tendencia estética.
Mi nombre está respaldado no solo por mis pacientes, sino también por mi vinculación con sociedades médicas reconocidas que agrupan a profesionales certificados y éticos en la práctica quirúrgica.
Creo firmemente que la cirugía plástica debe ejercerse con responsabilidad. Como lo expresa Bayter-Marín (2017), “la seguridad en cirugía plástica es un bien supremo que debemos proteger”. Yo asumo ese compromiso con seriedad, honestidad y vocación.
En cada consulta, busco crear un espacio de respeto, empatía y comunicación honesta. Me interesa conocerte, saber qué esperas y acompañarte en cada etapa de este proceso, desde la primera cita hasta el alta definitiva.
Mi equipo y yo te brindamos seguimiento personalizado, atención postoperatoria continua y disponibilidad para resolver tus dudas en cualquier momento. Porque sé que este tipo de decisiones requieren más que técnica: necesitan corazón.
Si has llegado hasta aquí, ya tienes en tus manos las claves para tomar decisiones conscientes y responsables. Recuerda: una cirugía plástica segura comienza eligiendo al profesional adecuado, operándote en un centro habilitado, realizando una valoración prequirúrgica completa y cumpliendo con disciplina cada indicación del postoperatorio. La seguridad no es un detalle, es la base de todo el proceso, y tú como paciente tienes un rol activo en ella. Confía en tu criterio, en la información médica verificada y en tu instinto de autocuidado. Si estás pensando en operarte, agenda tu valoración conmigo o asegúrate de hacerlo con un profesional certificado. Tu bienestar merece ser una prioridad desde el primer momento.
Verificar la certificación de tu cirujano es muy sencillo y necesario. En Colombia, puedes consultar directamente en el portal del Ministerio de Salud o en la página oficial de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP). Un cirujano certificado debe tener título como médico general, especialización en cirugía plástica y estar avalado por entidades oficiales. Si no aparece en estas plataformas, es mejor buscar otra opción. Tu seguridad no puede quedar en manos de alguien sin respaldo profesional.
Realizar un procedimiento quirúrgico en una clínica no habilitada puede exponerte a riesgos graves e innecesarios, como infecciones, falta de respuesta ante una emergencia médica o incluso complicaciones fatales. Estas clínicas no cuentan con los equipos, protocolos ni personal capacitado para manejar imprevistos. Una clínica habilitada por el Ministerio de Salud debe cumplir con estándares en infraestructura, bioseguridad y talento humano. La elección del lugar es tan importante como la del cirujano.
La consulta prequirúrgica es una evaluación médica profunda donde reviso tu historia clínica, condiciones de salud actuales, exámenes de laboratorio, uso de medicamentos, y antecedentes quirúrgicos o familiares. Además, definimos si eres un buen candidato para la cirugía que deseas. Este espacio también es clave para aclarar tus expectativas y resolver todas tus dudas. Es el primer paso para planear una cirugía plástica segura y adaptada a tu cuerpo y necesidades.
Ninguna cirugía está exenta de riesgos, incluso cuando se hace bajo los más altos estándares. Sin embargo, cuando eliges a un cirujano calificado, una clínica habilitada, realizas tu valoración médica completa y cumples el postoperatorio, los riesgos se reducen significativamente. Como especialistas, implementamos protocolos internacionales para anticiparnos a posibles complicaciones. La seguridad es una prioridad, pero también es una responsabilidad compartida entre el equipo médico y el paciente.
Depende del procedimiento realizado y de tu evolución. En general, recomiendo al menos 10 a 15 días de reposo activo, sin esfuerzos físicos, y luego una incorporación progresiva a tus actividades. El ejercicio intenso, cargar peso o exponerte al sol deben evitarse por varias semanas. Durante los controles postoperatorios iré indicándote cuándo puedes retomar cada actividad según tu caso particular. No apurar la recuperación es clave para obtener resultados duraderos y evitar complicaciones.
No necesariamente está contraindicado, pero cada caso debe evaluarse con rigurosidad. En pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o trastornos autoinmunes, se requiere un control médico previo, ajuste de medicamentos y un seguimiento mucho más cercano. En algunos casos, la cirugía puede posponerse o incluso desaconsejarse si el riesgo es alto. Por eso la valoración prequirúrgica es tan importante para proteger tu salud.
Algunas señales de alerta incluyen fiebre persistente, dolor intenso que no mejora con medicación, enrojecimiento o secreción anormal en la zona operada, dificultad para respirar, inflamación excesiva o sensación de calor en alguna extremidad. Si presentas cualquiera de estos síntomas, debes comunicarte de inmediato con tu cirujano plástico. Actuar a tiempo puede evitar que una molestia evolucione a una complicación mayor.
Generalmente, sí. Cuando encuentras precios muy por debajo del promedio del mercado, es probable que se estén omitiendo aspectos cruciales: insumos de calidad, anestesia profesional, instalaciones certificadas o incluso el acompañamiento postoperatorio. Una cirugía plástica segura requiere inversión, porque implica tecnología, personal especializado, controles médicos y medidas preventivas. No pongas tu vida en riesgo por ahorrar en lo que no se debe.
El tipo de anestesia depende del procedimiento y de tu estado de salud. Puede ser general, regional o local con sedación. Siempre es administrada por un anestesiólogo certificado, quien se encarga de tu bienestar y vigilancia en todo momento. Antes de la cirugía realizamos una evaluación preanestésica para anticipar cualquier riesgo. La anestesia es segura cuando es manejada por profesionales expertos y en un entorno clínico adecuado.
Depende del tipo de cirugía y de tu evolución. Por lo general, se recomienda no viajar en avión durante los primeros 7 a 15 días posteriores al procedimiento, ya que los cambios de presión y la inmovilidad prolongada aumentan el riesgo de trombosis venosa profunda. Además, estar cerca de tu cirujano durante los primeros días te permite recibir atención rápida si surge alguna eventualidad. Siempre planifica tu recuperación con tiempo y sin afanes.
Todos los derechos reservados
Dra. Daniela Correa Cirujana Plástico Medellín © 2022
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