¿A veces sientes que estás conforme con tu cuerpo, pero aun así sabes que podrías verte incluso mejor? Eso fue lo que le pasó a la creadora de contenido Camila Galeano, a quien conocí hace algunos años y con quien ya había tenido la oportunidad de trabajar antes. En esta ocasión llegó nuevamente a mi quirófano para realizarse una lipotransferencia glútea, un procedimiento que planeamos de manera totalmente personalizada según lo que ella quería mejorar.
Aunque Camila ya tenía una figura muy bonita, tonificada y armónica, todavía había pequeños detalles en su espalda que le incomodaban. Por eso, diseñamos una cirugía enfocada en tratar esas zonas puntuales y aprovechar esa grasa para transferirla a sus glúteos. A través de su caso quiero mostrarte cómo es cada etapa de este procedimiento, para que entiendas mejor el proceso y descubras cómo podría adaptarse también a ti.
Toda cirugía plástica comienza mucho antes del quirófano. En mi caso, el proceso inicia con una consulta de valoración, presencial o virtual, que programamos después de que me escribes por WhatsApp o diligencias el formulario de contacto. Ese primer encuentro es fundamental, porque me permite conocerte, entender qué te gustaría mejorar y definir si existe una opción quirúrgica adecuada para ti. Más allá de pensar en un procedimiento, este es el momento en el que empiezo a construir contigo un plan seguro, realista y completamente personalizado.
Durante esta etapa lo primero que hacemos es hablar de ti, de lo que quieres cambiar y de lo que esperas lograr con tu cirugía. Para mí es muy importante escuchar con atención qué te gustaría mejorar, qué te incomoda y qué resultado imaginas, porque a partir de ahí puedo orientarte de forma honesta sobre las opciones disponibles. Después de esa conversación, realizo una valoración física completa, tomo medidas (si la consulta es presencial), analizo tus proporciones corporales y te explico qué procedimiento puede ayudarte a conseguir un resultado armónico y natural.
Camila quería mejorar la zona baja de la espalda, porque, como ella misma dice, le molestaban “esos pliegues que se me hacen en la parte de abajo”. A partir de eso, planeamos una cirugía enfocada en tratar esas áreas puntuales y aprovechar esa grasa para dar una mejor proyección al glúteo.
Agendar tu cita de valoración es el primer paso para evaluar tu caso y encontrar una alternativa en cirugía plástica
Cada paciente tiene una anatomía distinta, unas necesidades específicas y una idea muy personal de lo que quiere lograr. Por eso, antes de definir un procedimiento, hago un análisis que me permite decidir qué técnica puede ofrecer el mejor resultado posible. Antes de una cirugía, analizo aspectos como:
Con toda esa información puedo diseñar un plan quirúrgico verdaderamente personalizado, porque mi objetivo no es cambiar tu cuerpo es ayudarte a resaltar su armonía y mejorar aquello que te incomoda.
La consulta preoperatoria es el espacio en el que termino de definir todo lo que vamos a hacer el día del procedimiento. En esta cita reviso nuevamente el plan quirúrgico, aclaro dudas, confirmo las zonas que voy a tratar y me aseguro de que cada detalle esté alineado con lo que buscamos lograr. A continuación, puedes ver el video de cómo fue esta consulta en el caso de Camila y cómo vivimos juntas este paso previo a su cirugía.
Una parte muy importante del éxito de una cirugía no depende solo de lo que hago en quirófano, también depende de todo lo que viene después. El posoperatorio es una etapa clave, porque requiere compromiso, cuidado y seguimiento para que la recuperación avance de la mejor manera. Por eso, entre las alternativas disponibles en mi portafolio está un kit postquirúrgico con algunos elementos necesarios para este proceso, pensado para que tengan a la mano lo que van a necesitar desde el primer momento.
Después de una cirugía, los medicamentos formulados son fundamentales para acompañar la recuperación de forma segura. Cada paciente recibe una indicación médica específica, pero en general estos ayudan a controlar molestias, disminuir el riesgo de complicaciones y hacer que esta etapa sea mucho más llevadera. Por eso es tan importante tomarlos de la forma en la que se indican y no suspenderlos ni cambiarlos por cuenta propia.
La faja posoperatoria es una prenda médica diseñada para acompañar el proceso de recuperación después de la cirugía. Su función es ayudar a dar soporte a los tejidos, favorecer una mejor adaptación del cuerpo después del procedimiento y contribuir al manejo de la inflamación en las zonas tratadas. En una cirugía como la de Camila, en la que trabajamos abdomen, espalda y glúteos, la faja hace parte esencial del posoperatorio y debe usarse según las indicaciones para proteger el resultado.
Conoce más en mi blog Fajas post operatorias: la clave para una recuperación exitosa tras una cirugía plástica
Siempre les explico a mis pacientes que después de una cirugía su participación activa es indispensable. Recuperarse bien no es solo asistir a controles o seguir indicaciones médicas; también implica conectar con el cuerpo, escuchar sus tiempos y vivir este proceso desde el autocuidado. En el caso de Camila incluimos algunos elementos que representan serenidad, bienestar y contención emocional, porque para mí una cirugía plástica también debe vivirse desde un lugar consciente. Más allá del cambio físico, esta es una etapa en la que tu bienestar debe ser prioridad y en la que necesitas sentirte acompañada mientras tu cuerpo se adapta, sana y evoluciona.
El posoperatorio no comienza cuando sales del quirófano, sino desde antes del procedimiento. Prepararte con anticipación permite que vivas esta etapa con más tranquilidad, más organización y mejores herramientas para recuperarte bien.
Algunas razones por las que esto es tan importante son:
El día de la cirugía es el resultado de todo lo que planeamos previamente en consulta. Para mí, es una etapa en la que ya tengo claro qué vamos a hacer, en qué zonas voy a trabajar y cuál es el objetivo estético y médico del procedimiento. En el caso de Camila, llegamos a quirófano con un plan muy bien definido para mejorar su contorno corporal y transferir grasa a los glúteos.
Antes de entrar a cirugía, mi paciente pasa por una etapa de preparación en la que revisamos que todo esté en orden y resolvemos las últimas dudas. En ese momento confirmo el plan quirúrgico, realizo los marcajes sobre el cuerpo, verifico las zonas que vamos a tratar y me aseguro de que la paciente entre tranquila y segura al procedimiento. Para mí, este acompañamiento también es importante, porque ayuda a que vivan la cirugía con más confianza y claridad.
En el caso de Camila realicé una lipoescultura con lipotransferencia glútea, enfocada principalmente en la zona posterior del cuerpo. Ella ya tenía una muy buena base corporal, pero todavía presentaba pequeños depósitos de grasa en la espalda, especialmente en la parte baja.
Además, como Camila ya había tenido una cirugía de contorno corporal años atrás, este no era un caso igual al de una paciente primaria. Por eso, el procedimiento se planeó de forma específica para trabajar esas áreas puntuales, retirar esos acúmulos de grasa y aprovechar ese tejido para dar una mejor proyección al glúteo. Durante la cirugía utilicé dos tecnologías complementarias: una que me ayudó a extraer la grasa de forma más eficiente y otra basada en ultrasonido, que me permitió tratar zonas con cicatrización previa, disminuir el riesgo de fibrosis y favorecer un mejor comportamiento de la piel.
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La lipotransferencia glútea es un procedimiento en el que utilizo grasa de la misma paciente para mejorar la forma y proyección de los glúteos, al mismo tiempo que trabajo el contorno corporal en otras zonas. Aunque cada cirugía se adapta a la anatomía y necesidades de cada persona, esta es la base médica del procedimiento.
Antes de iniciar, realizo un marcaje detallado sobre el cuerpo de la paciente. En esta etapa defino las zonas de donde voy a extraer la grasa, las áreas que necesitan mayor definición y los puntos en los que se hará la transferencia al glúteo. Esta planificación es clave para lograr un resultado proporcionado.
Luego realizo la liposucción en las zonas seleccionadas. En una paciente como Camila, el enfoque estuvo principalmente en la espalda y en la zona posterior del contorno corporal. Esta parte del procedimiento busca mejorar la silueta al retirar acúmulos localizados.
No toda la grasa que se extrae se transfiere de inmediato. Después de obtenerla, la preparo cuidadosamente para seleccionar el tejido que esté en mejores condiciones y que pueda utilizarse de manera adecuada en la lipotransferencia. Esta parte es muy importante para optimizar la calidad del injerto.
Una vez preparo la grasa, realizo la infiltración en los glúteos de forma estratégica. Se trata solo de dar volumen, moldear, proyectar y mejorar la forma según la anatomía de cada paciente. El resultado debe verse coherente con el resto del cuerpo.
Durante la cirugía no pienso únicamente en una zona aislada. Evalúo la relación entre espalda, cintura, cadera y glúteos para que el resultado final tenga continuidad estética. En una lipotransferencia glútea, muchas veces el cambio más bonito no depende solo del volumen del glúteo, sino de cómo se redefine todo el contorno.
Cuando una paciente ya ha tenido procedimientos anteriores, como ocurrió con Camila, es necesario tener en cuenta factores como cicatrices internas, fibrosis o cambios en la calidad del tejido. Por eso, el abordaje debe ser más preciso y personalizado, buscando no solo extraer grasa, sino también tratar esas zonas para favorecer un mejor resultado.
Aunque la cirugía termina al salir de quirófano, desde ese momento empieza otra parte igual de importante: el posoperatorio. Allí comienzan el uso de la faja, la toma de medicamentos, los controles y todas las medidas que ayudan a que el cuerpo se recupere bien y que el resultado evolucione como esperamos.
Al salir de cirugía ya es posible notar un cambio inmediato en el contorno corporal. En este momento suelen verse una espalda más limpia, una cintura mejor definida y un glúteo con mayor proyección y forma. Sin embargo, es importante entender que ese no es el resultado final, porque en los días y semanas siguientes el cuerpo pasa por un proceso normal de inflamación, adaptación de los tejidos y evolución progresiva que hace que el resultado se siga afinando.
A continuación, quiero mostrarte las imágenes del antes y después inmediato de Camila, para que puedas ver cómo empezaron a notarse los cambios justo al terminar su procedimiento.
Camila ya había confiado en mí antes y volvió para seguir mejorando aquello que le incomodaba. Tú también puedes empezar.
Los primeros días después de un aumento de glúteos son una etapa de adaptación para el cuerpo. En este momento todavía hay inflamación y algunas molestias normales del posoperatorio, pero también es una fase en la que ya empezamos a observar cómo va evolucionando la piel, cómo responden los tejidos y si todo avanza de la manera esperada. En el caso de Camila, al quinto día vimos una recuperación muy favorable, con una piel sana, una evolución bonita y cambios que ya empezaban a notarse.
A continuación, vas a ver un video en el que Camila cuenta cómo vivió estos primeros días después de su cirugía, qué sensaciones tuvo y cómo empezó a notar los cambios en su cuerpo durante esta etapa inicial del posoperatorio.
Durante los primeros días es normal sentir algunas molestias leves en las zonas tratadas. Siempre les explico a mis pacientes que esto hace parte esperada del proceso y que, con un buen seguimiento y el cumplimiento de las recomendaciones, la recuperación suele avanzar de forma adecuada.
Entre las sensaciones más frecuentes en esta etapa están:
Lo importante es que cada paciente asista a sus controles, porque en estas citas puedo evaluar de cerca la evolución y detectar de manera temprana cualquier cambio que requiera atención.
En el caso de Camila, los primeros cambios empezaron a hacerse visibles muy pronto. Desde los primeros días ya notaba una mejor definición en la espalda, además de cambios en el abdomen y una mejor proyección en el glúteo. Aunque todavía faltaba mucho por desinflamar, la evolución iba muy bien y eso también le permitió vivir este proceso con más tranquilidad y motivación.
Después de una cirugía como esta, es normal que las sensaciones se concentren sobre todo en el abdomen, la espalda y el glúteo, que fueron las zonas intervenidas. Puede haber inflamación, sensibilidad y una leve molestia mientras el cuerpo se adapta, pero también es precisamente en estas áreas donde comienzan a notarse los primeros cambios del contorno.
Las citas de control son una parte fundamental del proceso después de cualquier cirugía plástica, porque me permiten evaluar de cerca cómo va tu recuperación, confirmar que todo esté evolucionando como esperamos y detectar a tiempo cualquier cambio que necesite atención. Además, son el espacio en el que resuelvo dudas, ajusto indicaciones si es necesario y te acompaño de forma más cercana para que vivas tu posoperatorio con seguridad y tranquilidad.
Al primer mes de una cirugía como esta ya empezamos a ver una evolución mucho más avanzada del resultado. Aunque todavía puede haber algo de inflamación y el proceso no ha terminado por completo, en esta etapa el contorno corporal se ve más definido, los tejidos se van adaptando mejor y la paciente suele sentirse mucho más cómoda. En el caso de Camila, la respuesta fue muy buena: tuvo poca inflamación, casi no presentó morados y su recuperación avanzó de una forma muy favorable, lo que permitió ver cambios muy bonitos desde este momento.
En el video que verás a continuación, Camila cuenta cómo se sentía un mes después de su cirugía y comparte, desde su propia experiencia, cómo ha vivido esta etapa de recuperación y los cambios que ha ido notando en su cuerpo.
Al primer mes, la evolución de la paciente ya permite ver un resultado mucho más cercano a lo que buscamos, aunque todavía no sea el definitivo. En esta etapa suele verse una espalda más definida, un abdomen con mejor contorno y un glúteo más proyectado y armónico. Además, cuando la paciente ha seguido bien las indicaciones, como ocurrió con Camila, también es posible notar una piel en buen estado y una recuperación más organizada, lo que influye de manera positiva en todo el proceso.
Después de la cirugía, hay hábitos que hacen una gran diferencia en la recuperación y en la evolución del resultado. Más allá del procedimiento, el compromiso de la paciente con su posoperatorio es una parte muy importante del proceso.
Algunos de los hábitos que más ayudan son:
Si al igual que Camila hay algo de tu cuerpo que quisieras mejorar y sientes que ha llegado el momento de hacerlo de forma consciente, segura y bien acompañada, quiero invitarte a contarme qué quieres para ti.
Cada procedimiento lo planeo de manera completamente personalizada, según tu anatomía, tus objetivos y lo que realmente es adecuado para ti. Además de mis consultas presenciales, también cuento con consultas virtuales para pacientes que están en otras ciudades o fuera del país y quieren comenzar su proceso de valoración conmigo.
No necesariamente, pero sí necesito contar con una cantidad suficiente de grasa donante para poder realizar el procedimiento de forma adecuada. Esto lo evalúo en la consulta de valoración, revisando zonas como abdomen, espalda, flancos o muslos. Hay pacientes delgadas que sí pueden ser candidatas, pero todo depende de su anatomía y de los objetivos que quieran lograr.
No, pero tampoco toda la grasa transferida permanece al 100 %. Después de la cirugía, una parte del injerto se reabsorbe de forma natural y otra parte se integra a los tejidos. Por eso, el cuerpo pasa por un proceso de adaptación durante las primeras semanas, y el resultado final siempre se valora una vez esa etapa se ha estabilizado.
Son procedimientos distintos. La lipotransferencia glútea utiliza la grasa de la propia paciente para mejorar forma y proyección, mientras que los implantes se usan cuando se busca otro tipo de aumento o cuando no hay suficiente grasa disponible. La mejor opción depende de la anatomía de cada persona, de sus antecedentes y del resultado que quiera conseguir.
Sí, en algunos casos sí es posible, pero requiere una valoración más cuidadosa. Cuando una paciente ya ha tenido una cirugía previa, debo analizar la calidad de la piel, la presencia de fibrosis, la disponibilidad de grasa y la condición general de los tejidos. Justamente por eso cada cirugía secundaria debe planearse de forma mucho más personalizada.
Uno de los mayores beneficios de la lipotransferencia glútea es que no solo busca dar más forma al glúteo, sino mejorar el contorno corporal de manera global. Al trabajar zonas con grasa localizada y redefinir áreas como cintura, espalda o abdomen, el resultado suele sentirse mucho más armónico que si solo pensáramos en volumen.
En general, las incisiones que se utilizan en este tipo de procedimiento son pequeñas y se ubican estratégicamente para que sean poco notorias. Aun así, la forma en la que cicatriza cada persona puede variar según su piel, sus cuidados y sus antecedentes. Por eso también doy recomendaciones específicas para acompañar esa etapa.
Eso depende de la evolución de cada paciente y del tipo de actividad física que practique. No todas las rutinas se retoman al mismo tiempo. En el posoperatorio voy indicando de forma progresiva cuándo puedes volver a moverte con más intensidad, siempre priorizando que la recuperación vaya bien y que no se afecte el resultado.
Los cambios importantes de peso pueden influir en el resultado, porque la grasa transferida sigue comportándose como tejido vivo del propio cuerpo. Por eso, para mantener mejor el contorno logrado con la cirugía, lo ideal es procurar un peso estable y sostener hábitos saludables después del procedimiento.
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